Mientras tanto, Wyglaf se encontraba exhausto, al igual que el malvado guerrero, de tanto batallar. Ambos se encontraban mal heridos, tomaron aliento nuevamente, y se lanzaron uno contra el otro por última vez, pues la sangre salpicó manchando todo el lugar. Ninguno de los dos salio victoriosos
Conejillo
Autor
RLE
La Leyenda de la Rosa
Mientras tanto, Wyglaf se encontraba exhausto, al igual que el malvado guerrero, de tanto batallar. Ambos se encontraban mal heridos, tomaron aliento nuevamente, y se lanzaron uno contra el otro por última vez, pues la sangre salpicó manchando todo el lugar. Ninguno de los dos salio victoriosos